El Primer Riñón Artificial

      El primer riñón artificial, precursor de las actuales máquina de diálisis, se fabricó con tripas para embutir salchichas y una bomba de agua de un automóvil.

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          Corría el año 1939 y su inventor, el Dr. Willem Johan Kolff, trabajaba como médico en el hospital de Groningen, al norte de Holanda. Allí, se interesó de manera especial por uno de sus pacientes, que con tan solo 22 años padecía una insuficiencia renal grave. El Dr. Kolff sabía que si no hallaba el modo de filtrar su sangre, el joven pronto moriría.

   Desgraciadamente, no llegó a tiempo. Sin embargo, este episodio de su vida, le animó a seguir buscando una solución para estos enfermos.

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          Unos años mas tarde le surgió una genial idea. Observando cómo un envoltorio de salchichas lleno de líquido y agitado en una solución salina, hacía las veces de membrana para depurar residuos.

          Fabricó un tambor rodante —que mantenía la sangre en continuo movimiento—y lo cubrió con el celofán empleado para envasar salchichas. Pero su invención necesitaba un adecuado flujo de sangre y para ello, se sirvió de la ayuda de los automóviles, aprovechando el diseño de la bomba de agua del modelo T de Ford.

 


          En ese momento de la investigación, los Países Bajos fueron invadidos por los nazis y el Dr. Kolff se tuvo que trasladar a un hospital rural, donde continuó con su trabajo. En 1943 decide utilizar por primera vez su riñón artificial de fabricación casera, pero el paciente fallece.

          Después de catorce intentos fallidos, en 1945, pudo ayudar con éxito a su primer enfermo renal. Una mujer de 65 años, en estado de coma, que recuperó la consciencia después de once horas de hemodiálisis.

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          Sucedió en el Hospital de Kampen (Holanda). La paciente, María Schafstad, estaba acusada de ser colaboradora nazi y se encontraba encarcelada cuando entró en coma urémico. A pesar de que muchos de sus compatriotas hubieran preferido dejarla morir, el Dr. Kolff respetando su juramento hipocrático, decidió practicarla una diálisis.
La paciente vivió siete años más y murió por causas ajenas a sus problemas renales.

          Tras el éxito obtenido con distintos pacientes, dio a conocer su invento donando cinco de sus riñones artificiales a hospitales de otros países. Incluso fue mas allá. En su deseo de que TODOS los enfermos renales del mundo pudieran beneficiarse, el Dr. Kolff no patentó su invención.

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           Este primer riñón artificial ideado por el Dr. Willem Johan Kolff en 1943, fue modificado, unos años más tarde, en Boston, dando paso una nueva máquina conocida como “Kolff-Brigham” que fue muy utilizada en la década de 1950, durante la guerra de Corea.

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          Ayudó a salvar muchas vidas de soldados con traumatismos importantes y quemaduras extensas, ya que este tipo de pacientes, tienen un alto riesgo de desarrollar insuficiencia renal aguda.

Fuentes consultadas.-

 

 

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